El documento describe un proyecto de intervención educativa en una institución pública que abordó dificultades motoras en alumnos de segundo grado de preescolar, donde un 70% presentó problemas en habilidades motoras básicas. Se implementó un taller de ocho horas con actividades lúdicas basadas en teorías de Piaget -desde la etapa sensoriomotora hasta las operaciones formales-, la metodología Montessori y el papel en la creación de una zona de desarrollo próximo de Vygotsky, entre otros. Además de los métodos de «aprendizaje basado en el juego» y la gamificación, que demostraron su relevancia en el desarrollo integral infantil, especialmente en el progreso psicomotor y emocional de los niños, como elemento clave para la vinculación con el conocimiento del propio cuerpo y el de otros, confluyendo en un aprendizaje social. Al finalizar, el 80% de los participantes mejoró sus habilidades, mientras que en el 20% restante no se observaron mejoras significativas por lo que fue referido a especialistas. Se sugiere a los docentes integrar actividades lúdicas en su enseñanza para potenciar el desarrollo integral de los niños.