Luces de bohemia, obra cumbre de Ramón María del Valle-Inclán, no solo inaugura el género del esperpento, sino que consuma una ruptura estética radical con la tradición teatral decimonónica. A través de las últimas horas del ciego poeta Máximo Estrella -alter ego del propio autor-, el lector asiste a una deformación sistemática de la realidad española, donde los héroes clásicos se reflejan en espejos cóncavos y la tragedia se trueca en grotesco. La noche madrileña se convierte en escenario de una demoledora crítica social, política y literaria. En un itinerario que transita desde las alturas intelectuales del Café Colón hasta las míseras tabernas del suburbio, Valle-Inclán despliega una galería de personajes esperpénticos -el mendaz don Latino, el inspirado Rubén Darío, la prostituta Lunares- que encarnan la degradación de una España falsa, caciquil y enceguecida. Con una prosa de deslumbrante elaboración lírica, donde dialogan el caló, el arcaísmo y la vanguardia, Luces de bohemia es mucho más que un drama: es una meditación trágica sobre la muerte, la ceguera espiritual de un país, la condición marginal del artista y la imposibilidad de la gloria verdadera. También, una profecía: «En España es un delito el talento». Obra fundamental para comprender la modernidad teatral europea y la conciencia crítica hispánica, su lectura sigue interrogándonos con la misma lucidez punzante que encandiló a sus primeros espectadores.