Analicemos el caótico medio siglo que transcurrió entre 1016 y 1066, cuando el poder estaba en juego. Dos figuras fueron cruciales durante esta época: Eduardo el Confesor, que accedió al trono inglés en 1042 pero estaba dominado por los poderosos Godwinsons, y William el Bastardo, que controló a los nobles normandos y luego se propuso conquistar Inglaterra.